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La situación demográfica de México 2015

millones de habitantes en el 2100. Esto asustó a to-

dos. La metodología era muy sencilla. Se utilizaba la

tasa de crecimiento demográfico. Era un crecimiento

geométrico. Luisa María Leal, como primera Secretaria

General del conapo, vio nacer a la institución. Tam-

bién tenemos que reconocer a Mario Moya Palencia,

Secretario de Gobernación, por su visión sobre el tema

demográfico. Asimismo, es preciso rememorar que el

presidente Echeverría, al inicio de su administración,

seguía el lema de Alberdi, “gobernar es poblar”. Al cabo

de un tiempo cambió de parecer. “La familia pequeña

vive mejor” se convirtió en el mensaje de esos tiempos.

Pocas palabras muy bien pensadas.

Luego de Luisa María Leal, Gustavo Cabrera le

da rumbo a la política de población. Plantea la meta

del uno por ciento al año 2000, que nos acompañaría

durante la última parte del siglo xx. Meta que más o

menos se cumplió. Cambió totalmente la demografía

del país, hoy seríamos 170 millones de mexicanos, en

vez de los 120 millones actuales. Algunos demógra-

fos de El Colegio de México decían que no se cumpliría

la meta. Por cierto, el Presidente José López Portillo la

redondeó a 2.5 por ciento, era de 2.6 para 1982. Si

hubiéramos esperado los estudios para establecer el

objetivo exacto de la política de población no se hu-

biera hecho nada. La planificación familiar se convirtió

en una política de Estado. Tenemos que reconocer

que el éxito de la disminución de la fecundidad y de

la mortalidad se lo debemos en gran medida al sector

salud. También se plantearon metas en la migración,

las cuales no se cumplieron. En este campo se hicieron

muchos diagnósticos y políticas sin efectividad.

Luego Gerónimo Martínez fortaleció al conapo.

Se crearon los Consejos Estatales de Población, in-

cluso Consejos Municipales. Los gobernadores dieron

gran apoyo a la política de población. Recuerdo haber

ido a una reunión para enseñar a periodistas algunos

elementos de demografía. En otra ocasión, se realizó

un Congreso de Población con sindicatos de obreros y

campesinos. Yo era relator y escribí en la relatoría que

en la mesa se había aceptado la despenalización del

aborto. Eso lo leyeron los organizadores y después de

un instante los periodistas se le fueron encima a Fidel

Velázquez: -¿La ctm está de acuerdo con la despena-

lización del aborto? Él, con su enorme experiencia, les

dijo que nadie quería el aborto, pero si tenía que ocurrir,

debería de realizarse en las mejores condiciones. En po-

cas palabras, salió airoso. Yo no sabía dónde meterme

porque me acordaba de lo que nos habían dicho: si men-

cionábamos la palabra aborto, nos corrían.

En esa administración también se organizó enMé-

xico la Conferencia Internacional de Población en 1984,

a diez años de la de Bucarest. Se mantuvo la meta del

uno por ciento de crecimiento demográfico para el 2000,

igual que en los sexenios anteriores. En la academia

había discusiones acaloradas. Se aseguraba que era la

única forma para avanzar en los programas de control

natal. Había una gran influencia de la academia y los

políticos actuaban de manera muy cautelosa para no

chocar con esos enfoques. Tenían que mediar entre

la posición de la iglesia y la de los académicos. No es

tan fácil enfrentar esa situación, solo el que lo vive, lo

sabe. Había dos palabras que no se podían nombrar:

aborto y esterilización, “porque si las dicen”, nos incre-

paban los jefes, “los corro”.

En aquel entonces se manejaba que la población

debía ser el centro de las políticas públicas y que la

política de población debería de ser una tarea que

involucrara a todos los niveles de gobierno. Incluso

el Fondo de Población de las Naciones Unidas (un-

fpa) apoyó un proyecto de un millón de dólares para

integrar la política de población en las otras políticas

sectoriales y regionales. Fue difícil lograr ese fin, se

cumplió la integración regional pero no la sectorial.

Con la meta de reordenar la geografía nacional, se

creó el Programa de Investigación de los Sistemas

de Ciudades de México. Asimismo, se creó la Coor-

dinación Nacional de la Mujer, con la participación

de las mujeres de todas las entidades, dependen-

cias de gobierno, representantes de la academia y

organizaciones de trabajadores. El unfpa encontró

en el conapo una institución para promover la con-

ciencia sobre los problemas de población. La Agencia

de Cooperación Internacional de Japón (jica) dotó

al conapo de equipos de distinta naturaleza para

realizar sus actividades. Yo mismo fui a Japón a ca-

pacitarme en Análisis Demográfico. En 1987, se

instituyó el Premio Nacional de Demografía.